Ir al contenido principal

Entradas

Destacado

Nuestra soledad

Yo era Rebecca Buendía la joven dulce que ondeaba sus vestidos cuando le enseñabas a bailar, cuando le dabas clases de música, cuando le dabas besos de flores y desbordabas tu arte italiano al inclinarte ante mi Era una muchacha vivaz, tan enamorada que siempre me esmeraba por mostrarte mi calor Apagaba las velas de la sala y mientras mi Úrsula (mi familia, el qué dirán) — Iba por otra de prisa, ya conocía mi maña — Yo desnudaba mis rodillas, Y sentada sobre tus piernas, te permitía acariciarlas mientras te besaba y tu quedabas absorto La pasión nos duraba tan poco tiempo y a ti tan poco te importaba tu ridícula paciencia, tu llama tan baja La diferencia en nuestra historia es que la Rebecca garcíamarquiana no contaba con la llegada — yo no esperaré a que llegue — de su hermano de crianza, aquel joven corpulento y tatuado que la despojaría de su virginidad, la raptaría y la haría feliz Aunque a ti Pietro, se te partiera el corazón t...

Últimas entradas

Eso que busco entre el screen y sus voces

Sobre el amor

Lo que yo quiero

Sé que está mal

Inverso

¿Sobre qué carajo quieres que escriba?

Lo mío es hacer el amor.

He llegado a casa.